“Ojala reconociéramos lo que tenemos, con la misma facilidad que conocemos lo que nos falta”. Con esta frase de Mario Benedetti, iniciamos el Be Happy Nagüero de este día, en el que reflexionamos sobre actitudes y costumbres asumidas en nuestro diario vivir.

¿Saben qué? Soy de esas que cree que regularmente nos enfocamos en las cosas que nos faltan, en aquellas que necesitamos y no tenemos o en los problemas que a diario se nos presentan producto de aquello que queremos y no logramos obtener en el tiempo que entendemos debimos obtenerlo, todo esto sin siquiera detenernos a dar gracias por todo aquello que tenemos y valorarlo.

Lo antes expuesto lo escucho a menudo, por ejemplo, cuando me siento en casa o en otros espacios a escuchar a los que me rodean y que buscan de alguien que les escuche, esos que requieren un oido para desahogarse respecto a problemas o situaciones por las cuales atraviesan, y a los que por lo regular, siempre les tengo una respuesta, provocando en ocasiones hasta sacar una que otra sonrisa en mí, porque, al juzgar por sus rostros cuando conversamos, sé que dirán que a todo le tengo una respuesta o solución.

Pero en este día, al margen de aquellas conversaciones que en privado tengo con esos que me rodean, hoy quiero hablarte a ti que me lees e invitarte a hacerte las siguientes preguntas ¿Qué ganamos al quejarnos tanto? ¿Por qué centrarnos en todo aquello que deseamos, sin antes dedicarnos a agradecer a Dios y a nosotros mismos todo aquello que sí tenemos? ¿Por qué quejarnos tanto? ¿Por qué no valorar lo que tenemos antes de exigir más?

¿Por qué les invito este día reflexionar y hacerte estas preguntas? ¡Simple! Porque el corazón del ser humano es insaciable, y hasta en algunos casos se aplica aquella premisa de que mientras más tiene el ser humano, más quiere y es importante darle un giro a esa penosa realidad. Porque aunque la ambición llevada a la acción en el buen sentido nos empuja a buscar los caminos para obtener avances económicos, materiales, profesionales y personales, la mayoría de personas tendemos a enfocarnos en lo que todavía no tenemos, en lugar de agradecer lo que sí es parte de nuestra realidad.

Porque ahora es tiempo de dejar de preocupamos en extremo por lo que supuestamente mejoraría o resolvería nuestras vidas, para que cuando pasemos a otro nivel y lleguemos quizás a alcanzar todo aquello que una vez se soñó, las esperanzas de felicidad que habíamos cifrado nos llenen, evitando así la frustración e inconformidad porque queremos algo mejor.

Seamos agradecidos con todo lo que la vida nos permite, veamos mas allá de los problemas, porque siempre habrá una persona con una situación peor que la nuestra, o menor que la suya. Da gracias siempre y valora todo lo que la vida a diario te presenta y da, pero sobre todo ¡Be Happy, Nagüero!

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