La jirafa es el mamífero terrestre más alto, con el cuello más largo que existe, vive en las sabanas africanas. Tiene una lengua también larguísima de casi medio metro, y otra cosa que le hace totalmente diferente es que es el animal que menos duerme. Apenas duerme 2 horas al día, aunque hace numerosos descansos de minutos durante el día. Su regulación del sueño es verdaderamente excepcional.

Ahora bien ¿Por qué digo que debemos ser como las jirafas? Desde muy pequeña he tenido cierta curiosidad por conocer en persona las jirafas, y muchas personas me pregunta del porque me gusta este animal, ¿Por qué roba tanto mi atención entre tantos animales? y la verdad es que nunca me he detenido a responder, pero la ocasión ha llegado, les cuento que “La jirafa” posee una gran visión de largo alcance, al tener el cuello tan largo accede a ver desde un nivel superior, lo cual le hace ser más objetivo en su comprensión del mundo. Es como si la jirafa contemplara las cosas desde un ángulo de mayor visión. Es decir si analizamos las cualidades y habilidades que posee este animal, y lo empleamos en nuestra vida diaria, podemos sacar un gran provecho, toda vez que no necesitamos tener un cuello tan largo hablando “literalmente” sino mas bien creernos que lo tenemos, y asi poder ser personas visionarias, con una mentalidad de futuro, es decir, de pensar viendo todo lo que nos rodea “en grande”, tener claro nuestras metas en la vida, mirar siempre mas allá y ser personas objetivas a la hora de tomar decisiones.

La jirafa siempre tiene una gracia especial en sus movimientos, y eso significa que los proyectos y desafíos que nos anuncia han de ser enfrentados con gracia y equilibrio. Este animal simbólicamente hablando nos brinda equilibrio en nuestras vidas, sirve como elemento de inspiración para nuestros proyectos.

Otra lección que este hermoso animal nos aporta, es la necesidad de tener estrategias en nuestras vidas. La jirafa desarrolló el cuello tan largo para acceder a las hojas más jugosas de las acacias, que es un tipo de árbol del cual esta se alimenta. La acacia para defenderse de la jirafa, provocó una enzima capaz de volver amarga sus hojas. Sin embargo dicha encima solo entra en juego cuando por el viento la acacia percibe a la jirafa…y ahí viene la estrategia. La jirafa ha aprendido a acercarse a la acacia por el lado donde el viento no la delata, impidiendo así el desarrollo de la enzima que amarga su alimento. Resultaría hasta gracioso cuando leemos esto, pero este animal tan peculiar nos enseña a saber ser estrategas, de que nos acerquemos con el viento favorable y que busquemos dónde está ese viento.

Y es aquí donde te invito a que sigas siendo como “Las Jirafas” sí es que lo eres, o mejor aun empieces a convertirte en una de ellas, con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes, es decir, sé una persona firme con determinación, humilde, capaz de reconocer tus errores y habilidades, pero también reconocer los de tu entorno, sin exagerar de tu propio valor como persona, mirando siempre mas allá de ti. Y cuando me refiero a tener la cabeza en las nubes, no es que andes en el “Limbo” sino que aprendas a alejarte de lo cotidiano, lo que nos arropa muchas veces, alejándonos de ese mundo violento, lleno de ira, odio, rencor, deslealtad y maldad en el que vivimos. Siendo una persona con convicciones firmes, y pensando siempre en grande.

Sé una jirafa, sé grande y Be happy Nagüero!

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