A raíz de la ola de comentarios positivos y negativos sobre la vacuna contra la COVID-19, he llegado a la conclusión de que el dominicano le tiene mas miedo a la puya que al tubo. 5,190 mil vacunados con la primera dosis y 1,350 mil con las dos dosis del fármaco; yo esperaba que al día de hoy no faltara un solo dominicano por ser inoculado.

Y es que, según datos arrojados por Salud publica el 87 % de las personas en (UCI) unidad de cuidados intensivos no se han vacunado, mientras que el 13% de los ingresados tienen la primera dosis… y ni así hacen conciencia sobre la importancia de inyectarse, tal parece que, como he dicho antes, el dominicano le tema más a la puya que al tubo.

Hagamos conciencia, lo he venido diciendo desde el día uno, las vacunas son un mecanismos para reforzar nuestro sistema inmunológico y a su vez prevenir enfermedades mortales. Cómo lo es el caso del coronavirus donde para muchos pacientes, la intubación puede ser un último esfuerzo para evitar la muerte. Pero eso no quita lo aterradora que puede ser la experiencia a causa del virus.

Los y las dominicanas deben pensar en los beneficios de la vacuna contra la COVID, más que pensar que es un mandato que se les está dando; reflexionemos, ya que es la única forma de comenzar a erradicar el virus.

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